Perdón, también de puertas adentro…

Según la tradición marxista la falsa conciencia es un pensamiento que no es acorde con sus condiciones materiales de existencia, lo que responde al postulado de que es el ser social el que determina la conciencia, y no al revés.

Un ejemplo clásico de falsa conciencia es que un obrero adopte una postura  ideología burguesa, adoptando una visión del mundo que no concuerda con sus intereses sino con los intereses de otra clase beneficiada por el sistema.

Desde otra perspectiva, la psicología cognitiva-conductual  establece la importancia de no tener disonancias cognitivas e identifica hasta 17 patrones de pensamiento que hacen que en determinadas situaciones rechacemos la realidad y la cataloguemos como hostil.

Normalmente en estas situaciones han intervenido otros actores a los que les haremos responsables de nuestro sufrimiento identificándolos como nuestros enemigos u oponentes para situaciones futuras, lo que también es una distorsión de pensamiento dada la estructura líquida y cambiante de la realidad.

Si además se milita en un partido donde las reglas del juego político se establecen en todos los niveles según una lógica de suma cero -o sea si tu ganas yo pierdo- desde los procesos a las ejecutivas locales hasta los niveles federales o nacionales, esta situación significará ir dejando un rastro de enemigos allá por donde pasemos, ya sea por haber sido de la facción ganadora como por serlo de la perdedora.

Esa es quizá la situación del PSOE donde al final todos y todas tenemos rencillas con la gran mayoría de nuestros compañeros de partido sin ser conscientes que somos víctimas de una falsa consciencia a la que nos avoca al sistema en el que venimos desarrollando nuestra acción política, el de una democracia muy deficitaria. Tenemos que avanzar en la democracia y cambiar esta lógica de suma cero por otra de win-win -que dirían los anglosajones- donde todos y todas ganan y no hay pie para  enrocarse en facciones o alianzas.

Es el momento de construir juntos y juntas, pedir perdón pero también perdonarnos unos a otros porque: ni los agravios han sido tal como los hemos percibidos; porque lo que pudiera haber de agravio la mayoría de las veces es consecuencia de un sistema de toma de decisiones obsoleto; y porque –y lo más importante- las cosas cambian y también las personas.

Por todo esto reconozcamos con consciencia verdadera nuestros errores, pidamos perdón y sintámonos perdonados, ha llegado el tiempo de crear nuevos valores y nuevas esperanzas, con nueva gente, pero también con los viejos conocidos de viejas batallas.

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2 pensamientos en “Perdón, también de puertas adentro…

  1. Hay un aspecto del perdon que es basico, y que no veo suficientemente resaltado en el escrito. El efecto profundo del perdon sobre la persona que lo pide radica en la desaparición de las condiciones íntimas que han provocado el objeto de la demanda de perdon. En otras palabras, una vez comprendidos (como el punto centro está comprendido en el círculo) los mecanismos del error, el individuo se ve liberado de ellos, y el resultado es el crecimiento en conocimiento (conciencia). Si no, la operación se queda en una apariencia, una artificialidad. Como tantos politicos profesionales que conocemos.

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